Quiere conocer “Montañas escabrosas y sistemas fluviales”?
Papuasia Nueva Guinea comprende la porción oriental de la tierra firme de Nueva Guinea, la isla mayor del mundo después de Groenlandia. Está situada precisamente al norte de Australia. Junto con numerosas islas y archipiélagos, esta extensión de 600 islas representa la extremidad oriental del gran arco de las montañas de dobladura que se extienden a través de los montes Himalaya y Malaysia al Pacífico. Incluye algunas de las regiones montañosas más escarpadas y peligrosas del mundo. Muchas de estas cordilleras son muy altas, con muchos picos que se elevan a más de 4.000 metros. Aquí hallamos desfiladeros escarpados, valles pintorescos y saltos de agua tronadores. En realidad, este país es sumamente singular e interesante.
Las cabeceras del río Purari tienen su fuente aquí en la región de las tierras altas cerca del pico más elevado de Papuasia Nueva Guinea, el Mte. Wilhelm. A medida que estos sistemas fluviales de las montañas parten de las elevaciones más altas, forman la corriente principal, el río Purari. Este desciende serpenteando por los bosques tropicales de las tierras bajas y por los pantanos a lo largo del golfo de Papuasia y por fin vacía sus aguas lodosas y perezosas en el mar de Coral.
La gente que vive en esta tierra tropical de gran variedad es tan interesante como el paisaje.
Tribus de las tierras altas y moradores costaneros
Los habitantes primitivos de Papuasia Nueva Guinea se sostenían de la tierra alrededor de ellos. Eran cazadores y recogedores de alimentos. Andando el tiempo, la gente empezó a adquirir un conocimiento de la horticultura y el cultivo de plantas. Hoy, se ha establecido una economía que se mantiene casi por sus propios recursos. Las plantas que son comunes a las regiones tropicales —colocasia, batata, plátano, caña de azúcar, árbol del pan, palma de sagú y coco— constituyen la mayor parte de la dieta. Y siempre hay en abundancia cerdos, perros y gallinas.
La gente vive a lo largo de fajas costaneras y, a veces, en islas cubiertas de bosques densos, o en cordilleras revestidas de selvas y en las regiones escabrosas de tierras altas. Puesto que los habitantes a menudo han vivido aislados unos de otros, han preservado distintas costumbres y tradiciones, así como también más de 700 idiomas y dialectos. Hace mucho que han estado divididos en grupos y clanes, y frecuentemente viven en caseríos construidos en las márgenes de los ríos o en aldeas remotas a lo largo de las cordilleras empapadas por las lluvias. Sin embargo, a pesar de variar tanto en cuanto a tribus, clanes, costumbres e idiomas, la gente participa en común de dos amigos inapreciables… las aguas del río y los bosques naturales del país. La clase de vegetación varía de los bosques de los pantanos y tierras bajas del llano costanero al musgo y vegetación alpina. Las aguas del río son una necesidad sostenedora de vida. Al cazador, los bosques quieren decir aves y animales para alimento, así como también pieles y plumaje brillante para adornos personales.
En los desmontes cerca de sus caseríos y aldeas, la gente planta sus jardines. Del bosque obtienen madera para sus entalladuras, herramientas del jardín, lanzas, arcos y flechas, garrotes y muchas otras armas de guerra y caza. Además, el bosque les suministra combustible y corteza y fibras para ropa. Les provee madera para sus moradas, material para empajar sus techos y para hacer sus paredes. Se construyen puentes de bambú y caña para atravesar sus ríos y desfiladeros. Los moradores costaneros también recurren al bosque. De los materiales que consiguen de allí hacen sus canoas, redes de pesca y trampas. El bosque provee las fibras que se necesitan para construir sus grandes barcos de mar de muchos troncos. En el vasto terreno pantanoso alrededor del río Purari, la canoa de tronco es casi su único modo de transporte, pues esta gente no usa ni rueda ni bestia de carga. Sí, en realidad, el bosque verdaderamente es su amigo.
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