El espejo musical de Hawai

Agosto 26, 2008 · Se encuentra en Estados Unidos · Comentario 

Simplemente cierre los ojos y escuche los deleitables acordes de una canción hawaiana y quizás se represente mentalmente las islas de los mares del sur en un mar azulado, oscilantes palmeras, blancas playas de coral, el sonido del oleaje al romper en la playa y el agradable pueblo polinesio. Pero para el hawaiano nativo, la representación mental va mucho más allá. Su música es un espejo de la historia de su isla.

El hawaiano de la antigüedad “cantaba” o salmodiaba cuando sentía que no podía expresar bien de ningún otro modo lo que tenía que decir. Cantaba sus oraciones, así como las serenatas para sus amadas y las canciones de cuna para sus hijos. Había cantos acerca de los valientes, de las tragedias de la guerra y aun de profecías. De hecho, para casi cada ocasión diaria había un canto. Por medio de esa recitación musical, la historia y otros asuntos importantes eran confiados a la memoria y transmitidos de generación en generación. Los jefes hawaianos mantenían cantantes especiales para que cantaran sus nombres y proclamaran su línea de descendencia.

¿Cómo sonaba esta música antigua? No se parecía en nada a la música moderna de Hawai. Para el oído occidental sería bastante monótona debido a su limitado registro tonal… frecuentemente de solo dos o tres tonos.

El hawaiano usaba la palabra mele, que literalmente significaba “poesía,” cuando hablaba de los cantos. Pero por medio de la influencia y asociación extranjera, mele ha llegado a ser sinónimo de “canción.” Así es que las canciones hawaianas, como era característico de la poesía antigua, usan un lenguaje altamente simbólico. Por ejemplo, canciones que aparentemente describen cosas como flores o lugares pueden en realidad referirse a personas y emociones.

Kilauea HawaiiKilauea Hawaii

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Hawái..solo una isla?

Agosto 4, 2008 · Se encuentra en Estados Unidos · 1 Comentario 

“HAWAI.” Este nombre nos evoca paraísos tropicales, playas soleadas y templados vientos alisios. Pero ¿visualizamos también el gran aislamiento de este archipiélago? Pues, como muestran los mapas, ocupa el centro del Pacífico norte, casi el punto más apartado de las costas continentales. Por lo general, quien visita Hawai llega a conocer el arco de ocho islas alineadas de noroeste a sudeste; las mayores son Kauai, Oahu, Molokai, Lanai, Maui y Hawai; las menores, Niihau (al oeste de Kauai) y Kahoolawe (al sudoeste de Maui). Mientras que Hawai, la Gran Isla, supera los 10.000 kilómetros cuadrados, Kahoolawe solo mide 117. El arco incluye además 124 isletas, mucho menores, que se extienden aún más al noroeste. A casi 2.500 kilómetros de la Gran Isla, cerca del extremo noroccidental, se halla Midway. Las isletas, principalmente de coral y arena, solo ocupan 8 kilómetros cuadrados en total. Con razón se denomina al conjunto archipiélago hawaiano.

Las islas e isletas no son sino los extremos de enormes montañas que emergen del mar si consideramos que las sustentan amplias plataformas, cuya elevación promedio sobre el fondo marino supera los 4.000 metros. Medidas desde la base del suelo oceánico, las montañas de Mauna Kea y Mauna Loa, situadas en la isla de Hawai, alcanzan los 10.000 metros de altitud. Visto así, son las más altas del mundo.

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Las Cataratas del Niágara: Antiquísima Joya de las Américas

Julio 30, 2008 · Se encuentra en Estados Unidos · Comentario 

“¡Es una de las vistas más sorprendentes, bellas y maravillosas que las fuerzas de la naturaleza jamás han forjado!”, exclamó Lord Dufferin, gobernador general de Canadá, en un discurso dirigido a la Sociedad de Artistas de Ontario, en Toronto. Corría el año 1878, y el gobernador se hallaba ocupado en promover la creación de un parque público para la protección y conservación de las “imponentes peculiaridades” de las cataratas del Niágara.

La majestuosa presencia de esta maravilla natural roza lo inefable. ¡Es un soberbio espectáculo! Su contemplación atrae a personas de todo el mundo. La historia nos muestra que la primera vez que los europeos supieron de este “trueno del agua”, las cataratas del Niágara, fue hace más de tres siglos. En 1644, el médico francés Le Sieur Gendron escribió sobre este bello espectáculo a sus amigos de Francia. Posteriormente, misioneros, comerciantes y exploradores alimentaron la imaginación y el interés de otras personas con sus informes sobre una estruendosa caída de aguas entre los lagos Erie y Ontario. Con el nombre “cataratas del Niágara” se alude a dos cataratas, situadas ambas en la frontera que separa Canadá de Estados Unidos: la canadiense, conocida por el nombre de Herradura, y la oriental, o catarata estadounidense. Para poder ver esta antiquísima joya de América, los primeros visitantes tuvieron que abrirse paso por barrancos pantanosos y senderos escarpados abiertos por los indios en el abrupto cañón que el río había ido tallando desde tiempos inmemoriales.